Chico bebiendo una botella de plástico de agua

CÓMO MANTENER UNOS ÓPTIMOS NIVELES DE HIDRATACIÓN

Estamos en pleno verano y eso significa que durante esta estación del año debemos adaptar nuestra alimentación a las necesidades que surgen como consecuencia del calor.

Las altas temperaturas hacen que eliminemos agua con la transpiración. Mantener un nivel de hidratación óptimo es fundamental para conservar nuestras funciones físicas normales.

Cuando nuestro cuerpo no dispone de suficientes líquidos disminuye el funcionamiento en todos los sistemas, incluidos células, tejidos y órganos. Por ejemplo, una investigación demostró que con tan solo un 1% de deshidratación conducir puede ser mucho más peligroso.

Con un déficit de líquidos de un 4% la capacidad de concentración se ve gravemente afectada y y puede aparecer dolor de cabeza, cansancio, irritabilidad y somnolencia. En extremos la deshidratación puede incluso llegar a causar la muerte.

Las necesidades hídricas de la población dependen del clima, la actividad física y la alimentación pero por ejemplo un adulto de 60kg requiere dos litros de agua diarios aproximadamente. En verano la necesidad es mayor y es recomendable incrementar el consumo de líquidos hasta tres litros en especial si practicamos ejercicio o estamos especialmente activos dado que entonces el consumo de líquidos puede llegar a ser superior.

No obstante para mantener unos óptimos niveles de hidratación no todo es beber agua. Los dos litros de agua diarios pueden consumirse de diversas formas, además de agua se pueden tomar infusiones o zumos naturales sin azúcar.

A través de la alimentación también podemos contribuir a tener unos óptimos niveles de hidratación. El verano es una época ideal para aumentar el consumo de verduras, hortalizas y fruta fresca que contienen altas cantidades de líquido. Hay algunas frutas y verduras que tienen aportan importantes cantidades de agua como la sandía, pepino, apio, zanahorias, espinacas, frambuesas y también sopas, caldos vegetales o gelatinas así como algunos lácteos como el yogur.

Hidratarse no es solo consumir líquidos, también lo es el evitar perderlos, por ello es aconsejable evitar bebidas alcohólicas, azucaradas o cafeína puesto que este tipo de bebidas deshidratan.

Con respecto a los refrescos y zumos de fruta incluso siendo naturales conviene tener un consumo moderado porque aportan importantes cantidades de azúcares.

Comer ligero también nos ayudará a combatir la deshidratación debiéndose evitar el consumo de comidas calientes y/o copiosas.

Además de todo lo anterior es importante considerar que:
Es preferible tomar líquidos a lo largo de toda la jornada no solo durante las comidas.
No hay que esperar a tener sed para beber. Cuando ya tenemos sed ya es demasiado tarde, es señal de deshidratación
El agua debe ser el líquido preferente a la hora de hidratarnos

En cualquier caso es importante adecuar las necesidades de hidratación en función del perfil de la persona. Niños, ancianos , mujeres embarazadas y deportistas son especialmente vulnerables ante la deshidratación por lo que resulta fundamental prestar especial atención a estos colectivos así como a trabajadores expuestos a altas temperaturas como consecuencia de su trabajo, añade la Dra. Ledys Castañeda González del centro médico Family Doctors en Costa Adeje.

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